La expresión “para siempre” se hizo presente todavía más en mi vida desde hace un mes, en el momento en el que le diagnosticaron un linfoma a mi perrro Haiko, un esbelto y precioso Dobermann de 42 Kg de peso y 40 cm a la cruz.

En ese mismo instante se me presentaron dos opciones:

1ª) Derrumbarme, decaer y empezar a dramatizar su cercana pérdida.

2ª) Construir el final de su vida de una manera inolvidable para ambos.

Para elegir, me basé en una serie de consideraciones:

–        Si caigo en el drama le transmitiré a mi perro una energía contraria a la que emanó de mí hacia él todos estos años.

–        Si me desmorono y decaigo, la apatía me impedirá atenderlo como se merece, y de igual modo disfrutar de él.

–        El perro no sabe que tiene cáncer, solo siente si tiene dolor o molestias, pero también puede sentir mi cariño.

–        Pocas personas pueden despedirse de sus seres queridos con antelación y como se merecen.

Teniendo en cuenta esto, es evidente que la 2ª opción era la que nos aportaría más bienestar y a partir de la que podríamos seguir creciendo como compañeros, hasta el final.

Así que pasé a la acción, y manteniendo la misma base de dedicación, comencé a añadir pequeños detalles que entendía mejorarían su calidad de vida:

–        Aislé más del frío su caseta y la hice más confortable.

–        Le compré un juguete nuevo y lo llevé los días que pude a un prado a jugar.

–        Lo llevé más a pasear por el monte, suelto y libre como el disfrutaba.

–        Lo saqué más tiempo después de cenar para que pasase la noche más cómodo al hacer más necesidades.

–        Y sobre todo…. más caricias y abrazos.

Y así discurrió el tiempo, disfrutando intensamente de los momentos que pasábamos juntos. Sorprendentemente, surgió en mí un mayor estado de conciencia, hasta el punto de sentir tanto los valores que nuestra relación me transmitían, que la libertad, la lealtad y el amor se apoderaron de mí como nunca lo habían hecho.

Estos son los tres grandes bloques que se unieron para que me quedase “para siempre” con el  VALOR de este Dobermann de casi 6 años que hoy tuvimos que dormir.

Para aquellos que no lo conocíais, podéis apreciar en imágenes lo que significaba: http://haikodobermann.com/

Hasta siempre Haikiruz!!! Para siempre compañero!!!

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